Age of Crusaders, parte 2

Para esas historias de guerra, guerreros, medievales, aventura epica y demas.

Age of Crusaders, parte 2

Notapor KatanaMan el 10 Jul 2010 16:02

PARTE II: Los Grandes Reyes de Edén


CAPÍTULO 1: AELYA, LA SOÑADORA

Viajando desde las costas más lejanas del Reino hasta la capital, Herthas, he descubierto unos personajes bastante interesantes. Fue gracias a ellos que empecé con las leyendas de Edén, desde los tiempos de Prospero hasta Aelya, la primera reina de los Hombres.
Ellos me dijeron que Aelya, fue real. Y me quedé perplejo, pues eso supondría que Androw, Dargor y todos los personajes de las leyendas eran verídicos.
Allí, me dijeron que había cometido un error. Ya que la leyenda tiene cerca de seiscientos años, desde esa Aelya hasta la Aelya que ellos me decían.
-Cierto es que las leyendas tienen parte real, sin embargo, hace ya tantos años y tantas guerras desde la época de Androw hasta aquí que es imposible saber con exactitud la verdad- es lo que me dicen con frecuencia.
Pero si me dijeron, que Aelya fue la primera gran regente que tuvo Edén y de la que se tiene memoria.
Ella no nació como pueden suponer en noble cuna. Sino que todo lo contrario, era hija de un campesino muy humilde y trabajador, su madre murió al dar a luz. Desde chica ella siempre soñaba con el palacio de Edén, con el trono y con ser una princesa. Su padre, sabiendo que eran sueños nada más, le decía que si ella creía lo suficiente algún día podría llegar a ser reina de los hombres. Con el tiempo, Aelya se convirtió en una adolescente de gran belleza y con muchas virtudes, era quien hacía el trabajo duro desde que su padre había envejecido.
Un día, un caballero apareció en la granja de Aelya, estaba muy mal herido y tenía una flecha clavada en su espalda. Ella corrió inmediatamente a ayudarlo y con ayuda de su padre, lograron hacerlo reposar en la casa. Por las cosas del caballero se dieron cuenta de que no era de Edén, sino de un reino vecino con el cual había guerra.
El caballero cuando finalmente se dio cuenta de donde estaba, quiso irse para no molestar, pero el padre de Aelya le dijo que ellos eran gente humilde y que la política no les importaba, ellos debían ayudar. El caballero accedió a quedarse pero únicamente después de que Aelya se lo pidiese.
El tiempo pasó y el caballero mejoró, pero las noticias de la guerra eran cada vez peores, se decía que Herthas estaba bajo asedio, que el Rey ordenaba que todos aquellos que pudieran pelear se presentaran para ser enlistados y enviados al frente.
Aelya no deseaba que su padre fuese, pero tampoco quería que el caballero lo hiciera. Así que en un acto que solo el éxito podría diferenciar entre la estupidez y la valentía, ella viajó hacía Herthas para detener la guerra.
El caballero al darse cuenta de esto, rápidamente cabalgó hacía su campamento para detener el asedio antes de que Aelya llegase. Al llegar al campamento pidió que los vistieran con sus ropas y que lo escoltaran rápidamente.
Aelya se encontró con el caballero y su escolta. Allí se dio cuenta, de que el caballero, no era otro que el mismo príncipe enemigo. De quien se había enamorado era enemigo declarado de su pueblo y del reino.
El Príncipe, Larkov, declaró que sus sueños de paz estaban fuera de discusión, pues el odio era grande, pero que quería a Aelya a su lado para siempre. El resto es historia.
Aelya, quién ya había estado en Herthas y contado lo sucedido con el caballero, guió a Larkov hacía una trampa, donde este cayó prisionero.
La guerra duraría dos meses más, pero sin su Príncipe ya nada podían hacer. Y huyeron hacía su patria con gritos de venganza.
Aelya había deslumbrado al príncipe de Edén quien había pedido desposarla, pero el Rey, al ser tiempos de guerra, le había pedido meritos para hacerlo. Entonces tramó ese plan que terminó con la captura del Príncipe enemigo.
Aelya se casó y fue coronada Princesa de Edén en el año 1098. Lamentablemente la paz duró poco y pronto otra guerra se desató.
El Rey y el Príncipe se lanzaron al ataque en el frente, dejando descuidada a Herthas, que por una maniobra del enemigo quedó cercada, con Aelya al frente de la resistencia.
Este asedio, feroz, duró siete semanas de terribles penurias en donde Aelya demostró una gran inteligencia militar para detener los avances enemigos. Finalmente el enemigo fue rechazado de la ya en ruinas ciudad de Herthas y pronto decidió mandar una expedición para apoyar a las tropas de su marido y su suegro.
Sin embargo fue en vano, se ganó la batalla, pero tanto el Príncipe como el Rey murieron en el campo de batalla.
Aelya, fue coronada en 1101, tras la reconstrucción de Herthas, y se recuerda este reinado como una época de luces, donde florecieron las artes y el comercio pacifico entre los reinos. Su reinado quizá no fue el primero, se dice comúnmente, pero fue el primero que realmente valió la pena recordar hasta el momento.




CAPÍTULO 2: MEMNOS, EL CONQUISTADOR

Mientras más cerca me encuentro de Herthas, cada vez escucho un nombre que se repite. El nombre es Memnos, o algo parecido. Y en verdad que ese nombre me es conocido, no de aquí sino de mi tierra.
Memnos era un sacerdote bastante malhumorado que tuvo que irse del reino tras cometer el asesinato de un consejero del Rey, y al parecer que como yo, llegó a estas tierras guiado por la leyenda de Prospero.
Se encontró con un reino fuerte guiado por Aelya, ya anciana, y lista para heredar a su hija, Claret la corona. Memnos era un terrible machista y fundamentalista religioso y comenzó a predicar en contra de la Reina. La primera reacción que recibió fueron insultos y maltratos por parte del pueblo que veía a Aelya como una salvadora y no la razón de su ruina.
Sin embargo, los sectores de la Iglesia de Edén pensaban lo mismo que Memnos y le pidieron que liderará una rebelión en contra de Aelya y Claret, a lo cual, Memnos se unió sin dudarlo, el tema era que los Ejércitos de la Iglesia eran inferiores en número a los de Aelya, por lo que debían buscar otra forma de atacar.
Para ello, contrató mercenarios de otras tierras que llegaron a Edén deseosos de obtener sus riquezas sin importarles que derrocarían al gobierno más prospero de la época.
Y como ustedes adivinaran, nuevamente hubo una guerra.
Pero esta guerra fue diferente a otras, ya que Memnos atacaba en forma de guerrillas al estar en clara desventaja y golpeaba siempre donde más le dolía a Aelya que no estaba en forma para sostener otro conflicto.
Claret tomó el lugar de su madre, pero no estaba a la altura de su madre para cuestiones militares y se vio superada en todos los frentes por Memnos y sus mercenarios que cada vez más se acercaban a Herthas.
Las bajas para Edén eran cuantiosas y no podían reponerlas a tiempo, mientras que Memnos cada vez reunía más y más mercenarios listos para la guerra, pronto estuvo en Herthas y puso la ciudad bajo sitio, sin saber que por pedido explicito del pueblo, Claret había huido junto a su marido y unos nobles, dejando la defensa de la ciudad a la admirable Aelya.
-Ríndete mujer, no puedes contra la Voluntad de los Dioses. Si no quieres que tu pueblo siga sufriendo mejor entrégame la corona- fueron las palabras de Memnos
-He sufrido en mi vida mucho como para rendirme, si crees que lo que haces es la Voluntad de los Dioses demuéstralo!! Herthas no se rendirá sin pelear- fue la respuesta.
Memnos puso sitio a Herthas, un asedio durísimo que duró cerca de un año, en el cual perdió miles de hombres y que a cada momento parecía más lejana la victoria.
Pero como los hombres saben, el destino (si es que existe) juega con las vidas de los grandes seres, y al décimo mes, Aelya finalmente murió y eso mermó la moral de todo el pueblo, después de eso, poco pudieron hacer los defensores de la ruinosa ciudad para evitar que los extranjeros tomarán el poder.
Y eso fue lo que sucedió. En el año 1174, Memnos entró a la ciudad, sembrando la destrucción y el saqueo a su sombra. La población de Herthas sólo podía ver como los invasores saqueaban y destruían todo, toda la historia de la más grande nación jamás conocida. Desde tiempos del legendario Imperio Carmesí que Herthas no era capturada por extranjeros, desde los tiempos mitológicos que ese orgulloso pueblo no sufría una humillación tal.
Memnos masacró la población de Herthas y luego profano la tumba de Aelya, tirándola a la fosa común de cadáveres.
Con esto, el Reino de Edén, toda su extensión se dividió y formaron sus propios reinos, y en Herthas quedó gobernando Memnos, El Conquistador, quien tras meses de batallas, había destruido el sueño de Prospero y de Androw de un único Reino de los Hombres.
Pero aún falta saber que fue de Claret. Yo esta parte la sé, llegó a nuestras costas como por un juego de la vida. Y juró sobre la memoria de sus antepasados, que su sangre volvería a Edén para que pudiera recuperar lo que les correspondía. Algún día quizá, así podrían volver a hacer el Reino de Edén, la Utopía de Androw.




CAPÍTULO 3: LEONASH, EL VENGADOR DE EDÉN

Nos quedamos en Claret y su exilio a mi tierra. Claret y su comitiva viajaron durante meses hasta llegar a las riberas de nuestro reino insular.
Claret y su comitiva pidió audiencia con el Rey de Itharia, que creo se llamaba Thellias, y le contó su historia y la de Memnos y de la caída de Herthas y el fin del reino soberano de Edén. Thellias escuchó con atención y notó que Claret estaba esperando un hijo.
-Dos- corrigió ella educadamente- dos gemelos.
Ante la noticia, Thellias se alegró mucho y dijo que la ayudaría en cuanto quisiese, atacarían a Memnos. Pero Claret tenía otro plan, quería que ambos hijos nacieran y se hicieran fuertes para luego enfrentar a la dictadura de Memnos. Ya que ella no podía dirigir a su pueblo a otra guerra y su marido había decidido volver para rescatar cuantos soldados pudiese.
Thellias no dudó un solo instante de la palabra de Claret y decidió seguir el plan de ella. En ese momento, su marido era decapitado en medio de las ruinas de la plaza central de Herthas, junto a otros insurrectos. Memnos se enteró de que en Itharia estaba Claret, y decidió enviar una flota de ataque a su antigua patria.
Sin embargo, su ataque fue repelida fácilmente por la marina de Thellias, hábiles marinos y grandes guerreros. Finalmente hubo paz durante muchos años.
Claret dio a luz a dos bebés saludables, el primero, se llamó Leonash y el segundo, Zephiros. Ellos serían los vengadores de Edén.
Su madre murió al dar a luz a Leonash, pero por un milagro de los dioses, Zephiros logró salir sano y salvo. Este hecho nunca fue dicho a Zephiros.
Pasaron 23 años, y los dos jóvenes, guiados por las enseñanzas de Thellias se convirtieron en dos personas vigorosas, fuertes y muy astutas, y llegó el momento en que debían seguir su destino de recuperar Edén, ante sorpresa de Thellias, Zephiros rechazó la carga y se fue del reino. Aunque su parte en la historia no había acabado aún.
Leonash no tenía una misión fácil, Memnos poseía un ejército que en tierra era invencible, pero que por el agua era muy vulnerable. Utilizó las fuerzas de Itharia y reclutando mercenarios de todas las regiones del mundo, pronto formó un ejército que en cantidad era comparable al de Memnos, pero en calidad aún había que verlo.
El 1 de enero de 1198, Leonash invadió Edén y comenzó una guerra que habría de durar más de diez años, con grandes batallas y enormes sacrificios para ambos bandos. Memnos, de casi setenta años de edad reemplazaba sus soldados rápidamente mientras que los de Leonash tardaban en llegar desde Itharia, así Leonash retrocedió hasta la costa en el séptimo año de guerra.
Pero, Zephiros, quien se había mantenido al margen, había reunido un ejército enorme y de gran poderío y colocándose al lado de su hermano gemelo, comenzaron la ofensiva final contra las tropas de Memnos, hasta que finalmente pudieron cercar Herthas.
Zephiros, siendo ya una mala costumbre, se fue con parte de sus tropas a quien sabe donde, dejando a Leonash al frente de un asedio que parecía imposible. Con poco más de diez mil hombres, el joven príncipe se dispuso a atacar.
Tras meses de lucha, las defensas fueron vulneradas y pronto Leonash se lanzó al asalto final con menos de mil doscientos hombres exhaustos pero leales hasta el fin, Leonash en persona guió a las tropas al frente de la batalla, Memnos miraba tranquilo una victoria que parecía segura.
Pero Leonash había previsto esto, y pronto los refuerzos llegaron. Miles y miles de hombres desde Itharia llegaron frescos y listos para el combate, fue el fin de Memnos.
La resistencia quedó totalmente acabada y pronto Leonash desfilaba vencedor ante el pueblo de Herthas que reconocía en él a Aelya, y pronto fue coronado en 1209 como nuevo Rey de Edén.
Memnos pidió clemencia, la única clemencia que tuvo fue ser asesinado por el mismísimo Rey en la cárcel en pago de todos sus crímenes con el pueblo de Edén a lo largo de treinta años.
Leonash rápidamente emprendió tareas de reconstrucción del reino, buscó tropas para reforzar las fronteras y con ayuda de Thellias pronto logró restaurar en cierta forma la autoestima de Herthas, pero aún faltaba algo para que el reinado de Leonash fuese completo.
Zephiros reapareció nuevamente en escena dos años después, reclamando la mitad del Reino, que le pertenecía por derecho de sangre. Leonash le dijo que luego de haberlo abandonado no era merecedor de nada y que se retirase... Zephiros le declaró la guerra.
Por primera vez, se libraría una guerra civil en Edén. Empezaba su era más oscura.




CAPÍTULO 4: CRÓNICA DE UN FINAL ANUNCIADO: AZRETH, EL ÚLTIMO REY

Zephiros y Leonash combatieron durante cuatro años. A lo largo del reino, en cada pueblo, ciudad o granja había disputas de quienes apoyaban a uno o a otro.
Lo cierto es, que el suelo quedó rojo de tanta sangre derramada y debilitando al país de tal manera que su población se redujo más de la mitad.
Lo triste, era que Thellias veía destruido el sueño de Claret en esta terrible disputa y por eso no dio su apoyo y retiro todas las tropas que le servían a cada uno, argumentando que este conflicto no le concernía a nadie de afuera.
O eso creía él.
Desde los lejanos desiertos del sur, había un hombre que mantenía siempre la mirada en lo que pasaba en el reino principal. Ese hombre se llamaba Azreth, el Escorpión, Califa del Desierto y uno de los más bravos soldados existentes.
Durante muchos años, Memnos mantuvo guerras con su tierra y siempre se había interesado en este particular guerrero que con solo quince años ya era comandante de la caballería del sur. Pero nunca pudo hacer que se uniese a él.
Azreth vio que esta era su oportunidad. La oportunidad de probarse frente a un enemigo fuera de las ventajas de su desierto. Y así lo hizo.
En 1215, en plena guerra civil, Azreth invadió Edén con medio millón de hombres... Una cantidad más que exagerada para conquistar un país que venía de varias guerras exhaustivas, pero eso no era problema para él.
Ante la amenaza del sur, Leonash y Zephiros reaccionaron y unieron sus fuerzas para vencer al enemigo extranjero, pero sus fuerzas estaban tan reducidas que poco podrían hacer frente a medio millón de soldados bien entrenados.
Y el resultado fue el esperado, una victoria aplastante de Azreth sobre los hermanos en cada batalla que tuvieron y la caída rápida de Herthas y todo el reino.
Azreth dio la chance a Leonash y Zephiros de unírsele, así podría perdonar sus vidas. Pero ambos se negaron y lo acusaron de bárbaro e ignorante. Fueron degollados esa misma tarde y sus cabezas clavadas en picas.
El panorama del reino era realmente desalentador. Millones de muertos por todos los confines del reino. Ciudades, caminos, puentes, en fin las obras importantes, totalmente destruidos y ni hablar de una economía maltratada por años y años de guerras sin fin y para colmo de males, surgían nuevos reinos más pequeños dentro de Edén. Azreth maldijo su suerte pero no bajó los hombros:
-Costará años, quizá décadas reconstruir todo esto. Pero estoy decidido a hacerlo.
Su reino del sur era bastante rico en todo aspecto, por lo cual se decidió a luchar en varios frentes a la vez. Por un lado, reconstruiría poco a poco el reino mientras luchaba contra los nuevos señores feudales que se declaraban autónomos.
Lo primero le costó varios años, pero lo segundo fue bastante sencillo. Debido a que la mayoría de los señores y sus ejércitos habían peleado en la guerra, se encontraban débiles para enfrentar a este ejército, por lo cual pronto hubo paz.
La reconstrucción social, económica y cultural tardó más de quince años, aunque en ese tiempo la población también creció mucho. Se podría decir que Edén al fin había encontrado un gobernante fuerte y decidido a no dejarse vencer por la situación.
Azreth, tuvo muchos hijos de distintas mujeres, y después de casi cuarenta años de glorioso reinado, murió y fue enterrado en el nuevo cementerio de la capital. Y ese fue el último gran Rey que tuvo Edén.
Pues Azreth tuvo nueve hijos, cada uno más *******o que el otro. Y entre ellos se disputarían la corona, que como Azreth dijo, estaba ya corrupta por la sangre de millones de muertos, por eso nunca quise usarla, pues sería mi perdición.




CAPITULO 5: EL REINADO DEL CAOS... EL FIN DE UN MUNDO Y EL COMIENZO DE UN NUEVO ORDEN

Los nueve hijos de Azreth dividieron en nueve a Edén, cada uno con su ejército propio y capital, lo cierto es que Herthas quedó aislada, solo con un gobernante colocado por Azreth y con el ejército de Azreth como protección.
Las guerras pronto comenzaron, no había alianzas era todos contra todos, en ello, fueron surgiendo nuevos señores feudales que también quisieron poder. Y pronto, Edén se separó nuevamente, el hijo legitimo de Azreth no quiso saber nada con sus hermanos y juró no intervenir, en Itharia también se negaron a seguir apoyando.
Ahora comienza un nuevo mundo, donde ya no hay grandes reinos ni reyes poderosos, sino señores feudales capaces de pelearse los unos a los otros por un control que nunca podrán tener sobre el Reino.
Sin embargo, yo me quedo con la figura de Aelya y Azreth los grandes reyes de Edén, que teniendo diversos orígenes y distintos motivos y formas, guiaron a Edén había la Utopía de las leyendas de Prospero. Pero de eso ya han pasado ciento cincuenta años y las cosas mucho no han cambiado desde entonces.
Pero quizá pueda surgir un hombre, alguien capaz de rearmar el reino de Edén para siempre, nunca está de más soñar. ¿Verdad?
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